Probabilidad y Suerte (Pequeño Ensayo)

Cuando la selección española ganó el Mundial de Fútbol no fue la única en robar cámara, todos conocemos la historia del pulpo Paul y sus increíbles predicciones. Hagamos un análisis superfluo de este asunto a través de la probabilidad:

¿Cuál es nuestro espacio muestral? (A/F/E) Dónde A es “Acertar, F es “Fallar” y E es “Empatar”; eso para los primeros tres partidos. Cada uno de estos eventos tiene una probabilidad de 1/3. Desde el cuarto partido en adelante el espacio muestral se reduce a (A/F) por lo tanto la probabilidad de acertar aumenta a 1/2 ¿Cuál es la probabilidad de que un octópodo en un acuario alemán acierte el resultado de 8 partidos de un Mundial (como efectivamente lo hizo Paul)? El resultado se obtiene fácilmente gracias al principio multiplicativo:

(1/3**3)*(1/2**5) = 1/864

La probabilidad entonces es de 0.1158% aproximadamente, es decir, realmente escasa. Si todo este relajo del pulpo fue auténtico no podemos negar que tuvo suerte. Claro, no descartemos entre otras cosas que el pulpo haya sido influenciado por sus entrenadores, si así fuera, nos podría entrar la siguiente duda ¿Cómo rayos sabían los entrenadores que Serbia daría la sorpresa ante los teutones? De alguna manera el resultado era pronosticable en los otros partidos, pero no en ese. No faltara quien diga que no existe tal vídeo o aún algunos más atrevidos que hablen de resultados arreglados, la mafia y cosas por el estilo. Lo que no podemos aceptar de ninguna manera es que hablen de poderes de adivinación de un pulpo. Simplemente fue suerte.

Paul en el iPhone

Hace poco me tocó rendir la prueba de certificación ACA (Adobe Certified Associate), la cual desde el principio, y de acuerdo a los cánones de mente positiva que me he impuesto como regla de vida, sabía que aprobaría. Sin embargo, horas antes del examen aconteció algo “chistoso”, un compañero de nombre Diego sacó su iPhone y decidió preguntarle al pulpo Paul si efectivamente pasaríamos el examen. Tecleó la pregunta: ¿Aprobaré el test de certificación?, opción 1: SI, opción 2: NO.

–A ver, ¿quién agita la pecera?–En un acto de valentía decidí ser yo quien agitara la pecera, pero ¡oh sorpresa!, el pulpo Paul estaba pronosticando un resultado negativo, lo cual como es de esperarse provocó un revuelo tremendo entre la concurrencia. Otros tantos camaradas se animaron a menear el iPhone, algunos con resultados positivos y otros con negativas de parte del famoso pulpo en su versión digital. Pero no acaba aquí la historia pues me tocó en suerte agitar la pecera en dos ocasiones más y el pulpo no cambió su decisión, era firme. NO, NO y NO. Efectivamente después del examen se comprobó la falsedad de este molusco cefalópodo. Aclaro, la suerte no tuvo influencia en el resultado del examen😉

La suerte y el éxito

La suerte existe, pero no influye de manera “determinante” en nuestras vidas. La buena o mala suerte, no es siempre eso. La buena suerte la gran mayoría de las veces se acompaña de esfuerzo, estudio, mente positiva, trabajo… A diferencia de la mala suerte que no tiene buenas compañías: flojera, miedo, ignorancia, etc. El éxito no depende totalmente de la suerte, buena o mala. Los logros, las oportunidades, los éxitos y fracasos dependen de lo que cada quien haga o deje de hacer. Eso si, cuando la cosa está un tanto apretada una pizca de buena suerte a nadie le cae mal.

El fútbol y sus cosas

Mi equipo favorito es el deportivo Toluca, uno de los más importantes de México. Desde niño he disfrutado de sendos campeonatos y victorias. El último campeonato, al momento de escribir estas líneas, fue producto del esfuerzo y trabajo de un equipo ganador, el más ganador de México en los últimos 20 años. Pero en el partido final sin duda alguna la suerte le sonrío al equipo rojo, para empezar, en los tiempos extras Matías Vuoso erró un gol cantado y para terminar, la tanda de penales fue inolvidable. Los diablos rojos estaban muertos, el campeonato dependía de que el Santos fallara tres penales y el Toluca anotara en igual número de oportunidades. La historia ya la conocen. Toluca ganó dramáticamente en la tanda de penales. La probabilidad de que eso sucediera era de 1/64, o sea, 1.562%. Con este número tan ínfimo realmente podemos decir que los rojos hicieron una verdadera diablura.

Tira el dado

Esta historia involucra a uno de mis compañeros de escuela: Emanuel. Sucede que el tipo se inscribió a un curso de verano donde el “profesor” tan sólo se presentó el último día de clases y llevaba un dado:

–Escuchen chavos, no he dado clases, vamos a resolver el asunto de sus calificaciones tirando un dado. Al puntaje que saquen le sumarán 4 y esa es su calificación final.

Le tocó el turno a Emanuel y ¡Zas! el resultado: uno. Para su fortuna había una segunda oportunidad y ¡Zas! el resultado: uno. Caramba, era necesario solicitarle una nueva oportunidad al profesor.

–Profe, deme chance de tirar el dado otra vez.

–A ver, intenta de nuevo.

Emanuel tiró por tercera vez el dado, cuál sería su sorpresa al ver que el resultado era el mismo que el de los anteriores lanzamientos. Pero eso no le bajo el ánimo, en un acto de astucia y desesperación, antes de que el “profesor” cogiera el dado, mi camarada velozmente tomó el dado en sus manos y lo lanzó por última vez ¿Adivinaron el resultado? Por supuesto: uno nuevamente.

Este caso es bastante peculiar:

(1/6**4)=1/1296

La probabilidad de que el lanzamiento de un dado se repita cuatro veces es: 0.0771%. Eso si es mala suerte.

Anécdotas

A mi también me ha tocado en suerte vivir momentos chistosos (aclaro, no tan drásticos como el anterior). Les comparto dos de ellos:

En uno de los cursos de inglés en la Universidad yo era el “saca-copias” oficial del salón, todo estuvo bien hasta el día en que no me ofrecí como voluntario, la teacher (muy guapa por cierto) decidió solucionar el inconveniente:

–Marisol dame un número…

–Eh, mmm, ¡Veinte!–exclamó Marisol

–Veamos quién es el número veinte de la lista… No lo van a creer: ¡Omar!

Otra, un poco más agradable fue cuando después de una partida de UNO a un camarada llamado Luis se le ocurrió probar mis dotes adivinísticos:

–Veamos, escoge una carta y dime color y número:

–Mmm… Rojo, ocho.

Luis descubrió la carta, efectivamente era la carta roja, el número ocho.

Consideraciones finales

Podemos ver que la suerte está presente en nuestra vida diaria, en ocasiones nos juega pasadas desagradables (como cuando una muchacha llamada Marisol mencionó el número veinte) y en otras nos da motivos para reírnos un poco (como cuando dije ROJO 8 y le atiné). Ya lo decía el maestro Isaac Asimov en uno de sus cuentos:

..Incluso las improbabilidades más colosales pueden suceder a veces.

Y no olvidemos la frase popular:

La suerte es como la muerte.

Eso es todo. Dejen sus comentarios y si tienen alguna anécdota donde la suerte haya desafiado a la probabilidad anímense a compartirla…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s