Los Robots de Asimov I

Hace poco tuvo lugar en la UJAT, como cada año, la Feria Universitaria del Libro, donde estuvo como invitado especial el escritor Héctor Aguilar Camín quien incluso presentó su más reciente obra, se realizó un concurso de cuento y otro de poesía (con premios muy buenos) y tuvimos la presencia además de muchas editoriales que durante una semana estuvieron rematando sus libros, fue allí donde adquirí “Yo, Robot” una de las obras maestras de Isaac Asimov, y es precisamente de este ejemplar de la cultura geek del que a continuación les escribo el primero de tres posts…

Las Tres Leyes de la Robótica

  1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño
  2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la Primera Ley
  3. Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esa protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley

Manual de Robótica, 56 edición, año 2058.

Entrevistando a la Doctora Susan Calvin

La trama de esta colección de cuentos/novela es una entrevista con Susan Calvin la famosa robotpsicóloga de la U. S. Robots & Mechanical Men Inc. donde cuenta la larga travesía de su vida con los robots…

Robbie: el robot niñera

Robbie fue el primer robot doméstico de la historia, en aquella época cuando los robots aún no podían hablar. Robbie cuidaba de Gloria, una mocosita hija de los señores Weston. A los dos años de tener a Robbie en casa la señora Weston empezó a perder simpatía por la máquina y poco a poco fue siscando a su esposo para deshacerse de Robbie. Y lo logró, pero a qué precio, Gloria dejó de ser la misma, extrañaba a Robbie, a quien le contaba cuentos… La señora Weston intentó de todo para lograr que Gloria olvidará a Robbie, nada funcionaba. Fue entonces que el señor Weston decidió llevar a su familia a la U. S. Robots, con la intención de enseñarle a Gloria el proceso de ensamblaje de los robots, de esa forma la chiquilla ya no pensaría más en Robbie como en un ser vivo. Al menos eso fue lo que el señor Weston le dijo a su esposa, realmente todo era un truco para armar un reencuentro entre Gloria y Robbie. Y Robbie continuó como niñera de Gloria.

Las Minas de Mercurio

Gregory Powell y Michael Donovan estaban en un verdadero aprieto, tenía buen rato que habían enviado a Speedy en busca de selenio, pero el robot no volvía. Afortunadamente en la base aún existían los robots de la primera expedición… Todo era tan fácil como mandar a uno de esos robots por Speedy, pero esos robots estaban diseñados para “no funcionar” si antes no los montaba un ser humano. Fue así como montados cada quien en uno de esos robots de tres metros y con su respectivo insotraje puesto, salieron en busca del robot pérdido. Pero al encontrarlo se dieron cuenta de que este estaba ebrio, o al menos en un estado similar a la borrachera humana ¿Qué diablos le estaba pasando al modelo SPD-13? Speedy daba vueltas como loco sobre un yacimiento de selenio. Nuestros amigos se dieron cuenta entonces que la Segunda y Tercera Ley tenían en conflicto al robot. La única solución era echar andar la Primera Ley, para lo cual uno de los dos tendría que poner su vida en riesgo… Y fue Powell, quien sólo así hizo a reaccionar a Speedy. La expedición se volvió un éxito… su próxima misión sería en la Estación del Espacio.

Cutie un robot racional

Sería en la Estación del Espacio donde Donovan y Powell encontrarían una nueva aventura, esta vez con un robot QT-1: Cutie, un robot que razonaba. Así es, un robot racional que creía en sus propios postulados. Creía que el Transformador de Energía era el Señor, y en el mismo como profeta. Al principio fue sólo eso, pero todo se pondría color de hormiga cuando Cutie decidiera reemplazarlos en la sala de controles y es que Donovan había escupido al tubo-L. Ni aún cuando le fue mostrado a Cutie la creación de un robot en sus narices hubo de creer… Era cuestión de horas para que una tempestad de electrones cayera sobre la Tierra, esas horas pasaron. Quizás era mejor pensar que Cutie tenía razón… Pero la Primera Ley no había fallado, Cutie aún sin creerlo y/o saberlo había logrado mantener el haz dirigido exactamente hacia la estación receptora… dentro de una diezmillonésima de segundo de arco. Cutie podía dirigir la Estación sin problemas… ahora a Powell y su compañero los esperaba otra misión…

Pero por ahora eso es todo… más adelante resumiré los capítulos donde Asimov nos muestra más aventuras de Donovan y Powell, así como de los otros personajes del libro…

2 comentarios sobre “Los Robots de Asimov I

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