Funcionamiento del PRI (según Marco Aurelio Almazán)

Uno de mis escritores favoritos es Marco Aurelio Almazán, mejor conocido como el filósofo de la alegría. Desafortunadamente los libros de Almazán ya no se publican, de Almazán tengo 9 libros (conseguidos en establecimientos de libros usados), es decir, más o menos un 20% de toda su obra, pienso escanearlos, editarlos y pasarlos a LaTeX para que uno que otro pueda leerle (hay que aclarar que igualmente es muy díficil de encontrar estos libros en formato digital). Almazán nació un día como hoy y para celebrar eso les dejo uno de sus relatos tomado del libro Claroscuro:

FUNCIONAMIENTO DEL PRI

En días pasados estuvo entre nosotros el señor don Yitzjak Ben-Aharon, representante del Partido Mayoritario de Israel, quien según declaraciones hechas a la prensa, vino a México para conocer el funcionamiento del PRI, con objeto de explorar las posibilidades de implantar un sistema similar en su lejano país.

Eso de viajar cinco mil y pico kilómetros para enterarse de cómo funciona el PRI, habrá extrañado a muchos de nuestros compatriotas. Sin embargo, no debemos olvidar que desde la más remota antigüedad la gente ha peregrinado a través de mares, desiertos y montañas en busca de la Verdad y la Sabiduría, por lo cual no tiene nada de extraordinario que en esta segunda mitad del siglo XX, haya todavía espíritus inquietos que se lancen al otro lado del mundo para consultar a lo modernos oráculos de Delfos. Sobre todo con las facilidades de pago que dan las compañías de aviación, qué caramaba.

Ignoramos si el señor Ben-Aharon pudo satisfacer la curiosidad que lo trajo hasta nuestra tierra. Lo más probable es que haya vuelto tan ignorante como vino, en inclusive bastante confundido. Porque por muchas fantasías que le hayan contado en el Invencible, y por muchas explicaciones que le hayan dado, a buen seguro que el político israelí no logró captar la verdadera esencia de ese fenómeno tan complejo y tan esencialmente mexicano que es el PRI.

Sin embargo, para que no le salga su viaje de balde, nosotros procuraremos ilustrarlo un poco, a riesgo de confundirlo todavía más:
En primer lugar, estimable señor Ben-Aharon, el sistema del PRI no es producto de exportación. Aquí en México florece y se desarrolla con admirable lozanía, como los chiles y los magueyes, pero en cuanto se le transplantase fuera de nuestras fronteras, con toda seguridad se marchitaría de tristeza o daría frutos muy extraños. Hace algún tiempo yo pretendí cultivar unas semillas de chipotle en unas macetas, en Londres. Después de mil cuidados, salieron unas plantitas enclenques y enfermizas, que dieron unos chiles descoloridos que sabían a mermelada. El PRI es como el chipotle: fuera de México no enraiza.

*

Imagínese usted que se implantase su sistema en Suecia. Los suecos aullarían diciendo que era una dictadura insoportable. En cambio, en un país de verdadera dictadura, se le consideraría tan flojo e inocentón como el juego de Doña Blanca. A los norteamericanos les parecería poco práctico. Mi general Franco estimaría que había demasiada gente metiendo la cuchara. A los ingleses, tan lacónicos, les chocaría su monótona verborrea. Los franceses lo hallarían opaco y poco espiritual. Fidel Castro, blanducho y reaccionario.

Pregunta usted, don Yitzjak, que cómo funciona. Pues el secreto del PRI es que no funciona como los partidos políticos de otras latitudes, a base de programas, de proselitismo, de luchas cívicas, de campañas verdaderamente electorales. El PRI funciona solamente como PRI. A lo más que se le puede equiparar, es a un emplasto.

Claro, cuando se avecina alguna elección, se lanza a repartir carteles y volantes con el retrato del candidato y la leyenda: “Ruperto Albondiguilla para diputado”. Después de los comicios, se limita a anunciar: “Ruperto Albondiguilla salió electo diputado”. Y pare usted de contar. Es como en los cines de antaño, que se repartían programas antes de la función. Asistiese el público o no, la película pasaba de todas maneras.

En nuestro complejo sistema político mexicano, señor Ben-Aharon, el PRI puede compararse a una de esas señoras gordas que acaparan los asientos laterales de los camiones. La señora gorda del PRI permite que a su derecha se siente un señor bien vestido y perfumado, con aspecto de banquero, que es el PAN. A su izquierda, tolera a un intelectualoide de izquierda, con el cuello de la camisa raído: es el PPS. Al PARM se lo sienta sobre las piernas. La señora gorda va muy seria, sin hacerle caso a sus vecinos de asiento. Pero si uno de ellos se pone inquieto, le basta hacer un discreto movimiento de cadera para tumbarlo al suelo.

Por eso han aprendido a ir tan tranquilitos. La señora gorda no se mete con nadie, ni pretende apabullar a los demás pasajeros, ni les habla siquiera. Se limita a ocupar la mayor parte del asiento.

Y el camión continúa su viaje dando tumbos. ¿Creé usted que igual podría funcionar entre Tel Aviv y Jerusalén?

3 comentarios sobre “Funcionamiento del PRI (según Marco Aurelio Almazán)

  1. Sin duda, Marco A. Almazán fue un genio. Su sapiencia y observación sociológica lo llevó a escribir memorables libros cargados de un humor sensacional y sarcástico, en los que la risa no es otra cosa que la comprobación de que lo ahí escrito es cierto. Si tienen alguna información sobre donde conseguir (en cualquier formato) su obra, por favor avisenme.

    Gracias,

  2. Sera una pena que se pierdan los escritos de este notable filosofo humorista. Valdria la pen saltarse el copyright y que lo conozcan las nuevas generaciones, pues dudo mucho que alguie lo quiera reeditar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s